No se puede
amar lo muerto
hay que amar lo vivo.
Aunque lo vivo lleva en sí briznas de muerte
no es
de otra manera.
Quizás
no tenga ya miedo de sentirme excluida y esté lista para jugar.
Quizás pueda mirar como son las reglas de este juego
u otro
u otro u otro
y nomás jugar.
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