La tarde
envoltura y verano
el hombre lejano que con el megáfono ofrece las verduras
o los huevos
la cortina que ondula con la brisa
la siesta hermana entrerriana
hacia dentro
una, dos, tres, cuatro y el hueso
hacia afuera el borde se aleja entre el pájaro, la atmósfera y el oído que abarca lo lejano, casi infinito.
Es la epifanía niña
la sapiencia feliz
un trazo de eternidad
un vaso de agua
y el tiempo vacío.